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Tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María; un presupuesto de unos dos millones de maravedises; y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable de los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota descubridora más trascendental de la historia. El 2 de agosto de 1492, Cristóbal Colón mandó embarcar a toda su gente, y al día siguiente, antes de salir el sol, dejaba el puerto de Palos de la Frontera.
Luego de 37 días de difícil navegación, el 12 de octubre, a las 2 de la madrugada, el vigía de La Pinta vio tierra. Los marineros desembarcaron en una isla y de ella Colón tomó posesión en nombre de los Reyes de España, bautizándola San Salvador. En la actualidad, no hay certeza acerca de cuál es, aunque se presume que se trata de alguna isla ubicada cerca del Cayo Samana, en Las Bahamas. |
"La siguiente isla"
Los indígenas del lugar se mostraron amistosos y por signos le indicaron que sus ornamentos de oro provenían de la isla siguiente. Durante dos semanas navegaron de isla en isla escuchando la misma respuesta: "La siguiente isla".
Cuando Colón avanzó hasta Cuba, estaba convencido de que se encontraba en la China y envió una expedición al interior a buscar la ciudad de Zaitán, descrita por Marco Polo en su libro. Se le informó que solo habían chozas con techos de paja. En diciembre, llegó a una isla grande que llamó La Española y que hoy corresponde a República Dominicana y Haití.
Luego de construir el fuerte Navidad -en el cual quedaron 39 de sus hombres con instrucciones de reunir la mayor cantidad posible de oro-, Colón emprendió el regreso a Europa.
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