Mitos creativos

Se han abordado muchos temas sobre la creatividad y su importancia en la naturaleza humana, pero siempre resulta importante determinar cuales son los mitos que hay entorno de ella.

A continuación presentaremos un cuadro comparativo donde se comentan los mitos más conocidos sobre la creatividad y cual es la verdad de cada uno de ellos.

Mito Realidad
Las personas creativas son mundanas y corridas, son cultas, han leído mucho y son presuntuosas. Los creativos por lo general son curiosos, y esta curiosidad conduce a tener conocimientos en muchos campos distintos. La creatividad brota de adentro. Pero el mito del rebuscamiento surge de la asociación con las grandes ciudades.
Las personas creativas son inteligentes que las demás Esto es tan poco válido como afirmar, por ejemplo, que un médico es más inteligente que un ingeniero. El hombre o la mujer con conocimientos variados siempre parecen hacer mejor papel.
La gente creativa es desorganizada. No, si pretenden vivir de su creatividad. Es cierto que algunas personas son más ordenas que otras, pero no hay que confundir orden con organización. Uno de los secretos para ser un creativo exitoso consiste en ser capaz de organizar sus ideas. Sin tal organización, las ideas van y vienen en una especie de libre fluir y el creativo se pasará la vida preguntándose donde las podrá emplear con más facilidad.
Los creativos son ingeniosos, casi nunca resultan aburridos. Lamentablemente, parece haber tanta gente creativa pesada como de otros tipos. Una vez más su problema es que saben un poco de muchas cosas y no cesan de intercalar sus conocimientos en cualquier tema que se presenta.
Los creativos están más involucrados con el alcohol y las drogas que los ya que pensamiento creativo. La mayoría de los especialistas está de acuerdo en afirmar que las drogas y el alcohol pueden producir una sensación de euforia y falsa confianza en uno mismo. El estímulo creativo resultante es similar a las ideas que nos vienen en los sueños. Parecen estremecer la tierra en el momento, pero se desvanecen como la niebla cuando despertamos.