Cómo y dónde crear

Muchas personas asocian la creatividad con los artistas: músicos, pintores, poetas… Las novedades en el arte se admiten fácilmente; mientras que, como veremos, la creación en otros campos despierta suspicacias y reacciones de defensa que pueden pronto dar paso a la hostilidad. Pero no hay razón para restringir; todo se puede hacer rutinariamente y todo se puede hacer creativamente.

La creatividad, más que una agudeza intelectual o que una habilidad, es una actitud ante la vida, ante cualquier situación y aspecto de la vida.

Sin embargo, cuando consideramos a las personas concretas encontramos restricciones: un hombre es creativo como profesor universitario y no como padre de familia; otro es creativo como jugador de ajedrez y no como empleado de un banco; un músico notable puede ser la persona más rutinaria y gris en sus relaciones humanas.

Por eso conviene distinguir campos, para que cada quien pueda ubicarse en este amplio territorio, de la misma manera que las ciudades grandes están divididas en sectores. Las actividades humanas valiosas giran en torno a lo valores. Ahora bien, cualquiera puede citar docenas de valores, pero es adecuado reducirlos a los cuatro fundamentales y trascendentales: la verdad, la belleza, la utilidad y la bondad.

Las actividades que giran en torno a la verdad son las ciencias. Las que giran en torno a la belleza, las bellas artes y la estética. Las que buscan la utilidad, las tecnológicas.

Y las que buscan la bondad son las relaciones humanas en sentido más amplio, que abarca la educación, la política, el servicio social, el derecho, la ética, la organización, la beneficencia, la comunicación social, el amor, etc.

Así como la pluralidad de actividades impone a cada uno la tarea de procurarse una orientación vocacional, es importante buscar una orientación creativa para descubrir en que área desarrollarse, producir y sobresalir.

En relación con los centros de interés de una persona, podemos señalar esquemáticamente estos cuatro puntos cardinales:

• Si su interés está en conocer y entender, su campo son las ciencias (la verdad);
• Si es sentir, las bellas artes y la estética (la belleza);
• Si en actuar sobre las cosas, la tecnología (la utilidad);
• Si en actuar sobre las personas, las relaciones humanas (la bondad moral y social).

Ubicarse en este mapa requiere un progresivo conocimiento de nosotros mismos en nuestro medio concreto. Unos pocos privilegiados ven claramente su lugar desde la infancia. A la inmensa mayoría, en cambio, nos toca descubrirlo a través de los años, del estudio y de la práctica constante de la autocrítica.

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