Personalidad creativa

Todas las personas interesadas en desarrollar su propia creatividad les interesa también tener modelos o, eventualmente, descubrir el tipo de ideal de la persona creativa.

Es interesantísimo analizar las biografías de los maestros. Un recorrido por la galería de los héroes y de los santos de la creatividad nos ofrece el material más heterogéneo. La variedad de personalidades recorre desde Van Gogh hasta Newton; desde Mahoma hasta Madame Curie; desde Henry Ford hasta Rubén Darío…

Pero indudablemente existe una especie de común denominador en las personas de eminente creatividad. Están en juego no sólo cualidades y habilidades, sino actitudes, no sólo lo cognoscitivo, sino también lo afectivo, lo volitivo y lo social.

Características cognoscitivas

  • Fineza de percepción. El sujeto es buen observador y sabe captar al mismo tiempo los detalles y las situaciones globales. La percepción provee la materia para el trabajo del pensamiento.
  • Capacidad intuitiva. La intuición es una especie de percepción completa, íntima e instantánea de realidades complejas.
  • Imaginación. Elabora y remodela los materiales que ingresaron a la psique a través de la percepción sensorial, pero no se trata de que la imaginación que vuela loca sino de la imaginación que vuela y aterriza.
  • Capacidad critica. Permite distinguir entre la información y la fuente de ésta. Es el polo opuesto del conformismo intelectual que con fuerza de un hábito inveterado tiende a averiguar cual es la autoridad social del emisor y por principio se somete a ella. Paradójicamente, esta actitud crítica casa muy bien con la receptividad de nuevas ideas y con la humildad intelectual.
  • Curiosidad intelectual. Las personas creativas viven en constante cuestionamiento. Uno de los tantos parecidos entre el genio y el niño es que ambos tienen en alto la capacidad de asombrarse y de preguntar una y mil veces: ¿por qué?

Características afectivas

  • Soltura, libertad. El creador de buena categoría conserva algo de niño: el sentido lúdico de la vida.
  • Pasión. Para ser creador hay que ser capaz de entusiasmarse, comprometerse y luchar.
  • Audacia. Es la capacidad de afrontar los riesgo.
  • Profundidad. Es la facilidad para ir más allá de la superficie y sumirse en profundas reflexiones.

Características volitivas

  • Tenacidad. Implica constancia, esfuerzo, disciplina, trabajo y lucha.
  • Tolerancia a la frustración. El hombre creativo debe saber resistir la ambigüedad y la indefinición; debe saber vivir en tensión, porque el material que maneja es ambiguo, evasivo e imprevisible.
  • Capacidad de decisión. La misma naturaleza de los problemas creativos exige saber moverse y definirse en condiciones de incertidumbre, oscuridad y riesgos.
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