Vegetación

La diversidad de unidades climáticas que presenta el país origina una riqueza de la flora y la fauna, misma que tiene gran relevancia en el mundo. De hecho, posee especies que sólo existen en México, como los cactus del desierto, algunos agaves y otros tipos de vegetación, sobre todo de la selva tropical; también cuenta con zonas extremadamente áridas en el desierto del Altar, en Sonora, que presenta escasa vegetación; y los oasis presentan ecosistemas ricos en especies muy susceptibles a los cambios climáticos.

Por otra parte, en lugares cercanos a las nieves perpetuas de algunas de las montañas más elevadas, la flora se reduce a musgos y líquenes.

Las regiones naturales de México reflejan las condiciones climáticas y, en gran medida, la acción del hombre y sus actividades económicas que han transformado el medio. La agricultura, la explotación forestal y, sobre todo, la ganadería han alterado la extensión y calidad de la cubierta vegetal original.

Por la extensión de su cobertura vegetal ocupa el décimo tercer lugar en el contexto internacional y forma parte del grupo de los doce países megadiversos, donde ocupa el cuarto lugar.

La flora mexicana es una de las más variadas del planeta, aquí es posible encontrar prácticamente todas las asociaciones vegetales, de desierto, pastizales, bosques templados, fríos y tropicales.

La mayor parte del territorio nacional (37%) se encuentra cubierto por matorral xerófilo, seguido por los bosques de coníferas y encino (19.34%) y el bosque tropical caducifolio (14.14%). Sin embargo, de acuerdo al Inventario Nacional Forestal Periódico, realizado por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidraúlicos en 1994, el 15.6% de la superficie forestal del país, estimada en 1,417,451.6 Kilómetros cuadrados, son áreas perturbadas donde ya no existe vegetación original. El 11.7% de los bosques y el 25.6% de las selvas están fragmentadas con vegetación original remanente menor al 40%.

Bosques

En nuestro país existen diferentes tipos de bosques. Algunos se distinguen por la variedad de árboles que más hay. Por ejemplo, hay bosques de pino, bosques de abeto y bosques de encino.

Existen bosques que tienen árboles de todo tipo, como los tropicales, que también se conocen como selvas, y los bosques de niebla. Los bosques de pino y de abeto están siempre verdes. Es decir, la mayoría de los árboles de estos bosques conservan sus hojas durante todo el año. En cambio, a los árboles de los bosques de encino se les caen las hojas en cierta temporada del año.

En los bosques, además de los árboles, hay una gran variedad de plantas y arbustos, así como de especies animales. En los bosques de pino, abeto y encino pueden encontrarse venados, jabalíes, halcones, zorras, conejos, víboras de cascabel, pumas y muchos insectos.

En los bosques, o cerca de ellos, vive mucha gente que aprovecha los recursos naturales que estos les ofrecen, como la madera y sus suelos. Estas personas se dedican al cultivo del maíz, frijol, chile y otros vegetales.

Selva tropical húmeda

En la selva húmeda el clima es cálido de día y de noche. Llueve durante la mayor parte del año, con intensidad variable. La abundancia de lluvias ocasiona que la selva tropical siempre esté llena de agua y con mucha humedad en el ambiente.

El suelo de la selva es muy fértil, ya que continuamente caen hojas, frutos y hasta ramas de los árboles, con lo que se forma una capa de materia orgánica muerta llamada humus. Gracias a la combinación de calor, agua y suelo fértil, la selva permite que muchas especies vegetales encuentren lo necesario para crecer con abundancia. La vegetación exuberante es indispensable para la selva tropical, ya que las raíces evitan que la lluvia o el viento arrastren la capa fértil del suelo; además ofrece alimento y refugio a los animales.

A este ecosistema también se le llama “selva siempre verde”, debido a que algunas especies de árboles conservan sus hojas más de un año y otras no las pierden al mismo tiempo, sino en temporadas diferentes.

Vegetación arbusiva

Los arbustos o matorrales que se localizan en la República Mexicana presentan gran diversidad de formas y se encuentran en áreas climáticas muy variadas:

1. Manglar. Es una asociación de matorrales y árboles que habitan zonas costeras inundadas de agua salobre; cuentan con raíces aéreas y en ocasiones alcanzan 20 m de altura, aunque el promedio es de 4 m. Se encuentran en gran parte de las costas del país, con mayor frecuencia en latitudes intertropicales, situadas al sur del trópico de Cáncer.

2. Chaparral. También se le conoce como Mediterráneo o maquí; está constituido por especies arbustivas y arbóreas que difícilmente sobrepasan 12 m de altura. La zona que los alberga es la de clima templado con lluvias en invierno.

3. Matorral xerófilo. Esta asociación incluye matorrales espinosos como el cactus y otros del tipo del huizache. Los agaves también forman parte de esta comunidad vegetal, propia de las zonas secas del país, con clima seco estepario, desértico y templado con lluvias escasas.

Pastizales

Esta comunidad vegetal se encuentra dominada por pastos. Los arbustos y árboles son escasos, están dispersos y sólo se concentran en las márgenes de ríos y arroyos. En México tenemos tres variantes de tal región:

1. Sabana. Propia de clima tropical con lluvias en verano, en donde además de pastos gramíneos existen plátanos y curcubitáceas, como el chayote, chilacayote, calabazas, etc. Son comunes en Veracruz y Tabasco.

2. Pradera. Natural del clima templado, esta comunidad presenta pastos gramíneos. Es frecuente en el norte de la altiplanicie mexicana, así como en los llanos de Apan y San Juan, en los estados de Hidalgo y Puebla.

3. Estepa. Esta asociación herbal es característica de ambientes secos, con clima seco o templado con lluvias escasas; por ejemplo, Chihuahua, Coahuila, Durango, entre otros estados.

Regresar