Influencia griega

El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453. Luego del ataque de los turcos y la consiguiente destrucción del imperio bizantino, los eruditos helénicos abandonaron Constantinopla y buscaron refugio en las tierras occidentales , especialmente en Italia, país con el que habían mantenido cordiales relaciones durante toda la Edad Media. En este lugar dieron a conocer textos helénicos desconocidos hasta entonces y enseñaron el idioma griego, ignorado por completo en occidente.

Con la creación de la Academia platónica en Florencia cuyo principal pensador fue Marsilio Ficino, fue fundada por el hombre de Estado y mecenas florentino Cosme I de Medici.

Deseaba revivir el platonismo y tuvo gran influencia en la literatura, la pintura y la arquitectura de la época.

Cultura griega

Este paso es considerado como esencial en el desarrollo y penetración de la cultura bizantina en Italia. Se crearon escuelas de estudios griegos y una de la más importantes fue la de Miguel Crisoloras, quien junto con enseñar el idioma explicó diversas obras clásicas, poniéndo especial énfasis en Homero. También sobresalió Basilio Besarión, dirigente de la Iglesia Ortodoxa, y que luego de radicarse en Roma abrazó la religión católica. Besarión trajo desde Constantinopla más de 800 códices (manuscritos antiguos) griegos y latinos, que contenían obras de Tácito, de Sófocles y de Tito Livio. Todos querían leer estos textos y tener acceso al saber. Y exactamente en este mismo período, con la invención de la imprenta, se logra la difusión masiva de la cultura , con textos a bajo costo.

Difusión cultural

Con esta difusión generalizada de la literatura clásica se da un nuevo impulso al desarrollo al humanismo, el que se complementa con la acción de los mecenas o protectores de los artistas. El papa Nicolás V, uno de los grandes mecenas del humanismo, contrató a centenares de copistas que reprodujeron las obras griegas y latinas y pagó una cuantiosa suma de dinero por un códice de Homero. Gracias a esta labor se difundieron en su original las obras helénicas, ya que muchas de ellas sólo se conocían a través de traducciones latinas sacadas de textos árabes.

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