Nuestros antepasados

Se estima que el Universo nació hace unos 15 mil millones de años. Sin embargo, la historia del hombre es muchísimo más breve. Nuestros antepasados, los primates, surgieron más de 70 millones de años atrás, al evolucionar desde los mamíferos insectívoros.

El primate más antiguo que se ha encontrado es el denominado Purgatorius, de Norteamérica , que tiene 70 millones de años y fue encontrado en las Montañas Rocosas en Estados Unidos. Esta especie fue la única que convivió un breve tiempo con los últimos dinosaurios de finales del período Cretácico. Los primates desarrollaron varias características que permitieron su evolución hasta el hombre actual.

Su visión era similar a la nuestra -binocular, capaz de apreciar relieves y formas a distancia-; tenían el cerebro mucho más grande que otros mamíferos placentarios -aquellos cuya gestación es en el útero materno-; sus extremidades posteriores se adaptaron para el desplazamiento, mientras los miembros delanteros se especializaron en la manipulación de objetos; podían caminar en dos y cuatro patas.

Hace unos 40 millones de años aparecieron los monos llamados antropoides -de la palabra anthropoidea, que en griego significa, semejante al hombre - en Norteamérica o Eurasia, desde donde emigraron hacia otros continentes. Se dividían en dos grupos: los catarrinos, distribuidos en África y Asia, y los platirrinos, ubicados en América Central y Sur. Los dedos de sus manos po-seían uñas, en vez de garras, y una gran movilidad para sujetar y manipular objetos.

El mono platirrino más antiguo que se conoce se descubrió en la zona central de Chile, tiene 20 millones de años y fue denominado Chilecebus carrascoensis. Hace unos 35 millones de años un grupo de primates se desarrolló para formar otra familia, la hominoidea -que en latín también significa ‘semejante al hombre’- o de los homínidos, que se caracteriza por no tener cola. Sus antiguos representantes, los pliopitécidos, se extinguieron hace 15 millones de años. Después aparecieron los póngidos (orangutanes, gorilas, chimpancés, etc.), 25 millones de años atrás.

Los primeros homínidos eran relativamente pequeños, alrededor de 1.20 a 1.40 metros, su cerebro pesaba unos 425 gramos. Eran parecidos a los actuales chimpancés; sin embargo, la relación cerebro-masa corporal pudo ser el doble de la del chimpancé que conoces y cuatro veces la de un gorila. El parecido más claro de los primeros homínidos con nosotros era que habían adoptado una posición erguida para desplazarse.

Actualmente encontramos póngidos en los bosques tropicales de África y Asia, aunque antiguamente también habitaban en Europa. Estas especies eran de mayor tamaño, como el gigantophitecus, que llegó a tener tres metros de longitud y vivió hace 15 mil años en China y la India.

La desaparición de los dinosaurios

Existe cierta polémica acerca de la extinción de los dinosaurios. Según una de las teorías propuestas, los dinosaurios se extinguieron lentamente como consecuencia de los cambios medioambientales ocasionados por la retirada de los mares poco profundos a finales de la era de los dinosaurios. Sus defensores postulan que los dinosaurios fueron reduciéndose en variedad y número durante un periodo que duró varios millones de años.

Unos cinco millones de años antes de la aparición de los primates, un gigantesco meteorito impactó la Tierra. Aproximadamente el 65 por ciento de la vida desapareció en un período breve, incluso los grandes dinosaurios. Desde 1980 se han acumulado pruebas del impacto de este meteorito. La colisión se produjo en el mar y atravesó unos 200 metros de la corteza terrestre.

Ocasionó una explosión que lanzó toneladas de material y polvo a la atmósfera, bloqueando los rayos solares durante un largo período, cortando el proceso de la fotosíntesis de las plantas. Enormes incendios se esparcieron por el planeta y después vino un invierno nuclear. Este proceso pudo haber durado miles o millones de años. Solo sabemos que la vida en la Tierra cambió bruscamente.

Los pequeños mamíferos que durante millones de años corrieron entre las patas de los dinosaurios, llevando una vida crepuscular o nocturna para sobrevivir, superaron la catástrofe y en un lapso relativamente corto dominaron los nichos dejados por los dinosaurios y otras criaturas. Si esto no hubiese ocurrido, es probable que nuestro destino como una especie más en la cadena de la vida, jamás hubiera sido posible.

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