El periodo Postclásico

El periodo Postclásico o histórico se inicia hacia el año 800 y termina en 1521 , cuando los españoles tomaron la capital del imperio azteca. El fenómeno que caracteriza al Postclásico es lainvasión de Mesoamérica por pueblos seminómadas que provenían del norte, de la vasta extensión de Aridoamérica. Estos pueblos se asentaron en Mesoamérica, se mezclaron con los antiguos pobladores y asimilaron muchos elementos de las culturas Clásicas. Con el tiempo crearían una nueva civilización, comparable a las más avanzadas del continente americano.

En esta época se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales como oro, plata y cobre. Estas técnicas se inventaron en la región andina y probablemente llegaron a Mesoamérica a través de comerciantes que navegaban por las costas del Océano Pacífico.

Aunque los pueblos del Postclásico fueron artesanos maravillososno utilizaron los metales con fines prácticos, sino únicamente en la fabricación de joyas y adornos. Los toltecas fueron una importante civilización de esta época.

Los toltecas

Los toltecas se hicieron con el poder en el centro de México en el siglo X y dominaron la región durante más de dos siglos. Formaron una vasta red comercial que se extendía desde el suroeste de los Estados Unidos hasta el sur de América Central, y su influencia en el arte y la arquitectura se hizo evidente en toda Mesoamérica. Los toltecas tuvieron un especial influjo sobre los aztecas, que se consideraron después como sucesores suyos.

Varias oleadas de invasores del norte se asentaron en Mesoamérica desde finales del Clásico. Una de ellas fue la de los purépechas, también denomindados tarascos, que se establecieron en las cercanías de los lagos del actual estado de Michoacán. Pero de todos los grupos recién llegados, el más importante fue el que dio origen al señorío tolteca de Tula.

Los invasores se mezclaron con la población de los valles del actual estado de Hidalgo y hacia el año 1050 habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y que extendía su influencia a regiones muy alejadas.

En su época de apogeo, Tula llegó a tener unos 40 mil habitantes que practicaban la agricultura utilizando pequeños sistemas de represas y canales, porque en esa región las lluvias no son abundantes. Al parecer, las familias emparentadas entre sí construían sus casas contiguas y las separaban del exterior con un muro.

El centro ceremonial de Tula tiene pirámides, habitaciones juegos de pelota. Se distinguen ahí grandes figuras de guerreros, llamados Atlantes, y se construyó por primera vez el macabro tzompantli , un muro en el que se colocaban las cabezas de los sacrificados.

La guerra adquirió entre los toltecas mayor importancia que la que ya tenía en las culturas del Clásico. Es en Tula donde aparecen los militares profesionales, organizados en sectas o hermandades que se identificaban con ciertos animales: los guerreros águilas, jaguar o coyote. También hay evidencia de que aumentó el número de los sacrificios humanos, sobre todo el de cautivos de guerra. Este espíritu militarista fue característico de todas las culturas del Postclásico.

Los toltecas extendieron su influencia no sólo mediante la guerra, sino también a través del comercio. En Tula, como en Teotihuacanse trabajaba la obsidiana y la cerámica. Sus artesanos tenían la fama de producir los objetos más bellos y complicados de Mesoamérica. El final de Tula se parece al de Teotihuacan. Hacia 1170 la ciudad y su centro ceremonial fueron saqueados y semidestruidos. Sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios.

El ejemplo más notable de la influencia tolteca está en Chichén Itzá, Yucatán, situada a más de 1000 km de Tula y cuya arquitectura y representaciones religiosas se parecen extraordinariamente a las de la capital tolteca.

Los aztecas

Hacia el año de 1300 , los aztecas fueron la última tribu del norte árido en arribar a Mesoamérica. Eran un pueblo pobre y atrasado y fueron mal recibidos por los habitantes de los señoríos de origen tolteca ya establecidos en el Valle de México.  Los aztecas vagaron durante años, según cuenta la leyenda, en busca de la señal en donde debían fundar su ciudad, ésta era un águila y una serpiente luchando sobre un nopal.

Empezaron el recorrido desde Aztlán (en náhuatl “Lugar de Garzas” “Lugar de la Blancura” ), sin poder establecerse ni en las peores tierras del Valle, hasta que en 1325,fundaron su ciudad, México-Tenochtitlan.

Ya asentados, los aztecas estuvieron por varias décadas bajo el dominio del poderoso señorío deAzcapotzalco, al que servían como soldados a sueldo. Hacia 1430, los aztecas habían asimilado la cultura de los pueblos avanzados del Valle y se habían convertido en un eficiente poder militar. Atacaron y derrotaron entonces a Azcapotzalco y se transformaron en uno de los señoríos más fuertes de la región. Iniciaron así una sorprendente hazaña guerrera, que en sólo 70 años los haría dueños del más grande imperio que había existido en Mesoamérica .

Los aztecas formaron una alianza con los señoríos de Texcoco y Tacuba creando así lo que se conoció como La Triple Alianza. Bajo el mando de notables jefes militares, como Moctezuma Ilhuicamina y Ahuitzotl, los aztecas conquistaron el centro de México, Veracruz , la costa de Guerrero , parte de Oaxaca y dominaron el territorio de Soconusco, en los límites con Guatemala. Sólo unos cuantos pueblos lograron resistir el empuje mexica: los purépechas, los tlaxcaltecas y algunos señoríos mixtecas.

La organización del imperio azteca

Las conquistas de los aztecas fueron resultado de su organización militar y del valor de sus soldados. El poder de los aztecas se debía también a la habilidad de sus gobernantes, quienes obtenían alianzas con distintos pueblos, aprovechaban las divisiones que existían entre sus adversarios y convencían a muchos señoríos de que les convenía más ser vasallos de Tenochtitlan que enfrentarse a los riesgos terribles de una guerra. Algunas regiones del imperio azteca eran gobernadas directamente por funcionarios nombrados en Tenochtitlan.

En otros señoríos, que habían aceptado pagar tributo a los aztecas, la administración estaba a cargo de la nobleza local, que debía rendir cuentas ante los gobernantes de la capital imperial. En ciertos lugares ventajosamente situados, los aztecas establecieron fortalezas y guarniciones que vigilaban los territorios dominados y la seguridad de las rutas comerciales.

Los tributos llegaban a Tenochtitlan de todas las regiones del imperio: alimentostejidosartículos preciososy también seres humanos cautivos destinados al sacrificio. Esa riqueza convirtió a la capital azteca en una ciudad deslumbrante.

La gran Tenochtitlan

Los historiadores tienen opiniones diferentes sobre el número de habitantes que tenía la capital azteca antes de la llegada de los españoles. Se cree que como mínimo tenía 100 mil, pero algunos estiman que pasaba de 200 mil.

Tenochtitlan fue construida en islotes situados en el interior de uno de los lagos de poca profundidad, que en aquella época cubrían la mayor parte del Valle de México. Los aztecas ampliaron y consolidaron los terrenos para edificación y los unieron con el exterior mediantetres amplias calzadas y acueductos que conducían agua pura a la ciudad. Muchos canalescruzaban la capital azteca y por ellos transitaban miles de canoas.

En el centro de la ciudad estaba el recinto sagrado, formado por decenas de templos y palacios, entre los que destacaba el Templo Mayor, dedicado a Tláloc, dios de la lluvia y a Huitzilopochtli, dios del Sol, a quien los aztecas consideraban su protector.

La ciudad estaba dividida en barrios, llamados calpulli, cuyos habitantes disfrutaban de tierras de cultivo. Los agricultores sacaban agua de los canales para regar sus huertos, y estaba muy extendida la siembra en chinampas, que siempre están húmedas y producen cosechas excelentes, pero que deben ser cultivadas a mano, delicada y laboriosamente.

La sociedad azteca

Las diferencias de categoría social eran muy acentuadas entre los aztecas. La cúspide de la sociedad era ocupada por una minoría de familias: los pipiltin, que eran miembros de la nobleza hereditaria y que desempeñaban los puestos más altos del gobierno, el ejército y el sacerdocio.

Los nobles escogían dentro de su propio grupo a un jefe supremo a quien llamaban tlatoani, que en náhuatl significa “el que habla”. Este jefe era tratado con reverencia y gobernaba hasta su muerte, pero a diferencia de los reyes europeos su poder no era absoluto, porque debía rendir cuentas de sus actos ante quienes lo habían elegido. Otros grupos que disfrutaban de privilegios eran los comerciantes de largas distancias, quienes servían al gobierno como embajadores y espías. También eran muy respetados los artesanos notables, los médicos y los maestros verdaderamente sabios.

El grupo social más numeroso era el de los macehualtin, dedicados a la agricultura y los oficios comunes. Trabajaban la tierra en unidades familiares y se quedaban con el producto obtenido, pero la tierra misma era propiedad colectiva de los habitantes del barrio o calpulli.

En la parte inferior de la sociedad se encontraba un tipo de campesino que, como los siervos de Europa, estaba ligado a las tierras de la nobleza y tenía la obligación de cultivarlas, a cambio de una parte de la cosecha. En una posición aún más baja estaban los esclavos, poco numerosos y que caían en esa condición como cautivos de guerra, por deudas o por haber cometido delitos.

La guerra fue una actividad muy importante por el afán de conquista de los mexicas y por motivos religiosos. Los mexicas creían que los dioses se habían sacrificado por los hombres. Que su sangre les había dado la vida: y que el Sol se alimentaba con la sangre de los corazones humanos y por esta creencia sacrificaban a muchos prisioneros en sus templos. Algunos señoríos lograron resistir a los mexicas. Los más poderosos eran los tlaxcaltecaslos purépechas.

Los mexicas tuvieron especial interés en la educación. Niños y niñas eran cuidadosamente educados desde su nacimiento. En sus primeros años, al padre le correspondía educar al niño, y a la madre a la niña. Concluida la educación familiar, los hijos de los nobles y de sacerdotes iban al calmécac, y los demás acudían al tepochcalli.

La educación y los valores morales

A diferencia de lo que sucede con otros pueblos de Mesoamérica, de quienes quedan pocos testimonios escritos, conservamos numerosos textos de los aztecas y los grupos de habla náhuatl: narraciones históricas, poemas, consejos sobre la manera de conducirse y reflexiones religiosas.

Los aztecas pensaban que la educación era un bien muy valioso y buscaban que los niños, las niñas y los jóvenes asistieran a la escuela. Había dos tipos principales de escuela, llamadas tepochcalli calmécac. Mujeres y varones asistían a ambas, pero lo hacían separados unos de otras.

El tepochcalli estaba destinado a los hijos de las familias comunes y corrientes y existía uno en cada barrio. Ahí se enseñaba la historia, los mitos, la religión y los cantos ceremoniales de los aztecas. Los varones recibían un intenso entrenamiento militar y aprendían cuestiones relacionadas con la agricultura y los oficios. Las mujeres se educaban para formar una familia y en las artes y los oficios que ayudarían al bienestar de su futuro hogar.

El calmécac era donde recibían educación los hijos de la nobleza, con el propósito de formar a los nuevos dirigentes militares y religiosos. La preparación para la guerra era completa y se ponía gran atención a la escritura de códices y a la interpretación de los calendarios, por la importancia que esas dos actividades tenían en la religión y la vida de la comunidad.

Los maestros eran muy admirados. El párrafo que sigue (náhuatl) nos muestra la figura del maestro azteca:

Maestro de la verdad,
no deja de amonestar.
Hace sabios los rostros ajenos…
Les abre los oídos, los ilumina.
Es maestro de guías,
les da su camino,
de él uno depende…
Gracias a él, la gente humaniza
su querer y recibe una estricta enseñanza.
Hace fuertes los corazones,
conforta a la gente,
ayuda, remedia, a todos atiende.

La religión azteca

Los aztecas eran un pueblo de profunda religiosidad. Tenían numerosas deidades, que representaban a los fenómenos de la naturaleza y de la existencia humana. Creían que el equilibrio del mundo natural, los procesos que hacen posible la vida -como la lluvia o la energía del Sol- y el destino de las personas, dependían de la voluntad de esos dioses.Algunas de ellas eran figuras bienhechoras, otras tenían características aterradoras.

Los aztecas pensaban que se debía reconocer el poder de los dioses y demostrarles su gratitud, para evitar las catástrofes que su ira, o indiferencia, podían causar a los hombres. Por esa razón había tantos ritos religiosos y se construyeron monumentales centros ceremoniales. La existencia de los dioses y su buena voluntad se conservaban con la ofrenda de lo más valioso que tienen los hombres: la vida. Ese es el origen de los sacrificios humanos y del ritual de soportar intensos dolores físicos que los creyentes se producían intencionalmente.

Aparecen los españoles

El tlatoani Ahuitzotl, uno de los más capaces jefes militares de los aztecas, murió en 1502. Antes de su muerte recomendó a los nobles principales que eligieran como sucesor a su sobrino Moctezuma, llamado Xocoyotzin, que significa el joven.

En el reinado de Moctezum, el poderío de los aztecas llegó a su punto más alto y la autoridad del tlatoani se fortaleció. Justamente entonces, en abril de 1519, los mensajeros del gobernante le confirmaron unos rumores que había escuchado: en la costa del Golfo, por el rumbo de Veracruz, habían aparecido unos hombres extraños, blancos y barbados, que viajaban en canoas, grandes como casas.

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