Las obras líricas

En las obras líricas, el lenguaje que se emplea adquiere gran importancia. Debe ser un lenguaje delicado, distinto al que ocupamos todos los días para comunicarnos. Incluso, debe ser un lenguaje distinto al que se utiliza para crear obras narrativas, donde lo importante son los hechos que se cuentan. En las obras líricas, el lenguaje tiene importancia por sí mismo, por lo tanto, debe ser más bello, más especial, más apropiado para transmitir algo tan delicado como el mundo interior de cada ser humano.

Esto no sólo se refiere a la elección de las palabras, del vocabulario, sino también a la manera en que las palabras se organizan.

Existen formas que los poetas utilizan porque intensifican lo que quieren decir y le dan un sentido más profundo a las palabras.

Estos procedimientos son lo que llamamos figuras literarias. Analicemos algunas.

Hipérbole

La hipérbole consiste en exagerar los rasgos de una persona o cosa, ya por exceso (“veloz como el rayo” o “Érase un hombre a una nariz pegado”, Francisco de Quevedo), ya por defecto (“más lento que una tortuga” o “¿Qué me importaban sus labios por entregas…?”, Oliverio Girondo ), y que lleva implícita una comparación o una metáfora. Esta hipérbole transmite la sensación de desamparo y de no pertenencia del hablante.

Antítesis

En la antítesis se produce aproximación de dos palabras, frases, cláusulas u oraciones de significado opuesto, con el fin de enfatizar el contraste de ideas o sensaciones. Ejemplo de antítesis son los siguientes versos de Lope de Vega, en un poema que se refiere a la dificultad de consolar a un desdichado: “Fuego es el agua, el céfiro pesado,/ sierpes las flores, arenal el prado”. En el oxímoron se produce conjunción de opuestos, como ocurre con el adjetivo “agridulce”. Es también el caso de la “música callada” de san Juan de la Cruz. La palabra oxímoron es, ella misma, un oxímoron, ya que deriva del griego oxys, que significa ‘agudo’, y moron, que significa romo.

Imagen

Es la identificación de un elemento con otro. Se usa para definir el primer elemento. Al igualar éste a otro, se puede dar una definición más acabada, y muchas veces no solo más clara, sino que más simbólica del sentir del hablante. Ejemplo:

“Nuestras vidas son los ríos
que van a dar a la mar
que es el morir”

Aquí se identifican dos pares de elementos: río y vida – mar y muerte. El hablante consigue con esto intensificar el sentido que la vida tiene para él, atribuyéndole las características de un río, que corre permanentemente, que está en constante cambio. Lo mismo ocurre al comparar la muerte con el mar, es estática, no podemos ver dónde termina, posee inmensidad.

Metáfora

Es la identificación completa de un elemento con otro, como la imagen. La diferencia entre ambas está en que al hacer una metáfora uno de los dos elementos no se nombra, sino que se reemplaza completamente por el otro. Ejemplo:

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca…
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada
Mariposa morena dulce y definitiva.

Aquí podemos apreciar que la segunda vez que el hablante nombra a la persona a la que dirige sus palabras, la llama Mariposa. Esto no quiere decir que le hable a una mariposa, sino a una mujer a la que él identifica con ese elemento, tal vez por su alegría o su agilidad.

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