De niño a hombre, y de niña a mujer

El sexo está presente en todos los niveles de organización biológica, excepto en los virus. Ya en los niveles más simples, las bacterias intercambian un cromosoma sencillo y largo que pasa desde el macho (por analogía), o célula donante, a la hembra, o célula receptora. Todos los seres vivos se reproducen, dejando descendencia y multiplicando la especie.

La fecundación de animales y vegetales para poder realizarla, en ambos casos se necesitaba de dos diminutas células: polen y óvulo, en los vegetales; y espermio y óvulo, en los animales. éstas se conocen como células sexuales.

El término  características sexuales primarias hace referencia a las gónadas o órganos que producen los gametos: los ovarios producen óvulos o huevos en las hembras y los testículos producen espermatozoides en los machos.

El término características sexuales secundarias indica todas las demás diferencias sexuales que juegan un papel indirecto en la unión del espermatozoide con el óvulo. Las características sexuales secundarias abarcan desde las estructuras especializadas del aparato genital tanto masculino como femenino, hasta el brillante plumaje de los machos de ciertas aves, o el pelo facial en los humanos. También lo son ciertas facetas de la conducta como el cortejo.

En general, cuanto más adelantada en la evolución está una especie, tanto más elaboradas son sus características sexuales secundarias.

Diferencias notorias

Cuando somos bebés, es muy difícil diferenciar al niño de la niña. Pero, al llegar a la pubertad (entre los 12 y 13 años en la niña, y los 13 y 14 años en el niño), comienza en el cuerpo humano una serie de cambios, que permitirán identificar claramente al hombre y la mujer.

En la especie humana, en la edad adulta, la diferencia entre el hombre y la mujer es notoria. A simple vista, podemos darnos cuenta de que el hombre presenta más musculatura que la mujer, y que el cuerpo de ellas posee más curvaturas (caderas, cintura y senos) que el de ellos.

Cambios

Al crecer se presentan cambios internos como externos. A los cambios externos se les conoce como caracteres sexuales secundarios , y los puedes observar a simple vista. Algunos de ellos son:

En los niños:

- Cambio de voz, que se hace más ronca (grave).
- Aumento de la masa muscular.
- Crecimiento de vello en todo el cuerpo (cara, pecho, piernas).

En las niñas:

- Cambio de voz, que se hace más fina (aguda).
- Crecimiento del busto y ensanchamiento de las caderas.
- Crecimiento del vello en algunas partes del cuerpo (pubis, axilas).

Hay otros cambios que son internos, es decir, no se observan a simple vista, y se les conoce como caracteres sexuales primarios . Algunos de ellos son:

En los niños:

- Producción de la hormona masculina, llamada testosterona.
- Producción y maduración de los espermatozoides.

En las niñas:

- Producción de las hormonas femeninas, conocidas como estrógenos y progesterona.
- Maduración de los óvulos .
- Preparación del útero para la reproducción.

En la niña, la pubertad se inicia con la primera menstruación, que es la caída del óvulo no fecundado. De ahí en adelante, este proceso ocurre cada 28 ó 30 días aproximadamente, en forma regular.

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