El ecosistema marino

Más del 97 por ciento del agua del planeta -que en total cubre el 71 por ciento de la superficie terrestre- corresponde a las aguas saladas de océanos y mares, por lo que estamos hablando del ecosistema más grande de la Tierra.

El ambiente o entorno en el cual se desenvuelven las especies marinas, recibe distintas denominaciones de acuerdo a la profundidad y la distancia que esté de la costa. Con relación a la profundidad, el océano se divide en la zona fótica, que es aquella que permanece iluminada por el sol y que llega a alrededor de los doscientos metros de profundidad, y la zona afótica, que es oscura, porque no recibe los rayos solares. Se inicia en los doscientos metros de profundidad.

En la zona afótica hay una nueva división: la zona batial, que llega a alrededor de los dos mil metros de profundidad y que está influida por los movimientos ascendentes y descendentes de las masas de agua; y la zona abisal, zona más profunda que sigue a la batial, en la que las aguas permanecen tranquilas. Considerando la distancia respecto a la costa, se distingue entre la zona nerítica y la pelágica.

Zona nerítica o litoral

Comprende toda el agua que está sobre la plataforma continental y se subdivide en:

  • Supralitoral: está situada por encima de las altas mareas; no es bañada por el agua de mar.
  • Mesolitoral: es aquella que se encuentra entre las líneas de marea más alta y la más baja. En esta zona se produce un ecotono, es decir, que limitan dos ecosistemas, el terrestre y el marino, por lo que hay una gran biodiversidad.
  • Sublitoral o infralitoral: esta zona está más allá del límite de la marea más baja y continúa hasta el término de la plataforma continental.

Es la zona más productiva de los mares y, en consecuencia, la más rica en vida vegetal y animal. La razón es que hasta ella llegan los nutrientes que los ríos transportan hasta el mar, pero, sobre todo, los que son depositados en los fondos. Estos nutrientes son elevados por las corrientes ascendentes que se forman en el borde de la plataforma continental y, así, quedan a disposición de los seres vivos que habitan esta región. Los movimientos del agua y la luz solar permiten el desarrollo de muchas especies de algas, así como de plantas superiores acuáticas. Éstas, a su vez, contribuyen al asentamiento de una variedad muy grande de animales. En esta zona se encuentran moluscos, celentéreos, crustáceos, equinodermos y anélidos, entre otros.

Zona pelágica, oceánica o de alta mar

Zona pelágica , región marina que comprende las aguas situadas más allá de la plataforma continental, es decir, es el océano abierto.

En su superficie, o zona epipelágica, se encuentran especies animales y vegetales, que forman el plancton. Son organismos microscópicos que son transportados por las corrientes. También viven en esta zona representantes del necton, es decir, nadadores. Son los tiburones, los atunes, las ballenas y otros animales que se han especializado adquiriendo formas hidrodinámicas. Entre los 200 y los 1.000 m de profundidad está la zona mesopelágica, a la que llega una luz muy débil; por debajo de ésta, se sitúa la zona batipelágica, que está en oscuridad permanente.

Ambas zonas pueden ser visitadas por animales propios de la zona epipelágica, como los cachalotes, que descienden en busca de alimento. En estas masas de agua en penumbra no puede desarrollarse el fitoplancton, y los animales que viven en ellas son depredadores, o se alimentan de los residuos que caen procedentes de la zona epipelágica. La oscuridad permanente de estas aguas ha provocado que muchas especies de peces, moluscos y celentéreos desarrollen órganos luminiscentes.

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